El día temido

Ese día que temí desde mi infancia llegó. Ahí estaba abrazando el cuerpo sin vida de mi madre... Y sólo me despedí de ella diciendo: "Honraré tu vida con la mía".

Eso era todo lo que ahora podía ofrecerle, eso era todo lo que tenía, una promesa.
Ahí, en medio del dolor inmenso nació la fortaleza. Sólo sé que ella quiso siempre mi felicidad. No querría verme destruida, quería verme Vivir.

Pero la historia no comenzó allí. Ese fue el desenlace de una agonía de nueve días en la que la ví apagarse y luchar por su vida simultáneamente. En un sube y baja de emociones y estados de consciencia. Ella no habría querido morir entubada y dentro de un estado de coma.

Años de desgaste físico, de descompensaciones, accidentes cerebrovasculares, pérdida de agilidad y fortaleza; disminución en la calidad de vida.

En fin, cualquier persona que haya tenido un familiar cercano con diabetes, sabe bien de qué hablo...
El día de hoy escucho a cualquier persona decir: "bueno, de algo nos tenemos que morir" y yo pienso: el problema no es morir, el problema es cómo vivirás.

Durante la juventud, se tiene una percepción, al parecer bastante con: "a mi no me va a pasar". Hasta que un día, algún evento, o la suma de muchos eventos contradicen está idea irracional...

Entonces, en algún punto puede surgir la consciencia: quiero y puedo tomar acción y decisiones para mejorar mi salud y calidad de vida.

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